Orden del Día / 173

•mayo 8, 2013 • Dejar un comentario

el-hombre-que-calculaba

Prestad atención a la imagen: uno de ellos, el pensante que está en primer plano, es Beremiz Samir, el hombre que calculaba. Resuelve problemas irresolubles a primera vista, con la simple aplicación del mecanismo lógico-deductivo. Su gracia: unir lo útil con lo deleitable (máxima aspiración de cualquier pedagogo), a través de desafíos que se le presentan en forma de sorprendentes historias, a cada paso de su travesía por el desierto camino a Constantinopla o Bagdad. Malba Tahan es su acompañante de ruta, el que aprende en el periplo y el que nos lo relata en este maravilloso libro, fechado en Bagdad, a 19 lunas de Ramadan, en 1321. (Convertido al calendario gregoriano -personalmente me tomé el trabajo de aplicar la fórmula de conversión- se traduce en 19 de Septiembre de 1902)

En algún lugar leí que el hecho de tomar contacto con este libro, despertó en Jorge Luis Borges su gusto por los cuentos árabes y, en especial, por Las mil y una noches, además de provocarle gran admiración hacia Malba Tahan. Sin embargo, recién después de medio siglo de ocultamiento, se supo que Tahan no era más que el alter ego de Julio César Mello Souza, un matemático brasilero, profesor de escuela durante toda su vida en la ciudad de Río de Janeiro. Mello Sousa amaba las matemáticas, la docencia y la escritura. Un día, cansado -pero no rendido- de enviar textos a editoriales sin obtener respuesta alguna, se presentó en el principal diario de Brasil con una gruesa resma de cuentos pertenecientes a Slade -dijo-, un escritor norteamericano, argumentando que había sido él mismo quien los había traducido al portugués. La treta resultó y comenzaron a publicar semanalmente sus cuentos por años. Constatando el éxito de su primer alter ego no buscado, creó un segundo: Malba Tahan, para viajar, junto al matemático Beremiz Samir, al fantástico universo árabe y contarlo al mundo en el libro El Hombre que Calculaba en cuya primera edición figura la siguiente dedicatoria:
A la memoria de los siete grandes geómetras cristianos o agnósticos:
Descartes, Pascal, Newton , Leibnitz, Euler, Lagrange, Comte.
¡Alah se compadezca de esos infieles!
Y a la memoria del inolvidable matemático, astrónomo y filósofo musulmán Abuchafar Moahmed Abenmusa AL-KARISMI
¡Alah lo tenga en su gloria!
Y también a todos los que estudian, enseñan o admiran la prodigiosa ciencia de las medidas, de las funciones, de los movimientos y de las fuerzas naturales.
Yo “el-hadj” cherif Alí Iezid Izzy-Edin Ibn Salin Hank, MALBA TAHAN (creyente de Alah y de su santo profeta Mahoma), dedico estas páginas, sin valor, de leyenda y fantasía.

En Bagdad, 19 de la Luna de Ramadán de 1321

De ese libro se imprimieron millones de ejemplares, decenas de ediciones y traducciones en todo el mundo, en un libre albedrío, con la falsa convicción de que su autor había vivido en el S XIV, sin que Mello Souza, que continuaba con su actividad docente, reclamáse derechos de autor.
De ese libro se guardó el secreto por medio siglo, hasta poco antes de la muerte de su autor, en el año 1974, cuando se supo -y Borges no lo supo- que Malba Tahan y Mello Souza eran una misma persona.
De ese libro tengo un ejemplar frente a mí, que me fue entregado un fin de año luego de que mis padres recibieran una comunicación que les informaba que yo debía asistir al Colegio el día de Entrega de Diplomas de mi hermana mayor -hecho que yo hubiera cumplido de todos modos porque era un acontecimiento familiar- con el atuendo correspondiente de alumna, por más que el ciclo lectivo ya hubiese finalizado formalmente.
De ese libro leo ahora la dedicatoria:

Para APG, por su participación destacada en la Olimpíada de Matemática.
 

Primer Premio
Tercer Nivel
Noviembre 1979

 

APG©

Orden del Día / 172

•marzo 7, 2013 • 1 comentario

Los atletas tienen sexo como si fuese una performance deportiva más. Son activos, enérgicos, reincidentes y duraderos y, en la mayoría de los casos, lo único que se consigue, luego de su entrenamiento, es acabar paspada, aburrida y sin llegar al clímax. Ellos se van triunfantes creyéndose ser buenos amantes. Desconocen por completo la ecuación cantidad/calidad. Solo saben de glorias deportivas y poco de Fair Play. Preguntan si acabaste, más preocupados por constatar su virilidad que por un genuino interés en el otro; entonces, en un gesto solidario, es usual mentir para no romper su ilusión del gran macho. Cuando por fin quedás sola -luego de pararte en puntas de pie para despedir a tu hombre, ese David de Miguel Ángel que, previa elongación, se fue- te servís un whisky para olvidar el brindis anterior que hicieron juntos con Gatorade y pensás si no será hora de experimentar con otro tipo de amante: uno más imperfecto, más falible, más insano, más humano; que se oponga al estereotipo de deportista de elite; por ejemplo, un escritor.

APG

Queda archivado bajo el nombre de Atletas: sexo, mentiras sin video, en el cajón Ficciones Propias

Orden del Día / 171

•febrero 7, 2013 • Dejar un comentario

Dos deshollinadores salen de una chimenea. Uno sale completamente negro y el otro completamente blanco. ¿Cuál de los dos se va a lavar?

- El que está todo negro; obviamente.
- No reflexionás. Pensá: el que salió todo negro ve que el otro está blanco y forzosamente piensa que el también está blanco.
- Ah, querés decir que el que está blanco ve que el otro está negro y por tanto cree que está tan negro como él. Entonces el que está blanco se va a lavar y no el que está negro.
- No. Seguís sin refelexionar. El que está blanco que se cree que está negro, ve a alguien negro que se cree que está blanco; mientras que el que está negro ve a alguien que está blanco que se cree que está negro.
- Ok. En ese caso, que no se lave ninguno de los dos.
- ¿Y por qué no van a lavarse?
- Yo me hago la misma pregunta
- ¿Te hacés la misma pregunta? A ver, ¿desde cuándo de una misma chimenea puede salir un deshollinador que esté completamente blanco y otro completamente negro?
- Muy buena pregunta
- No, pero no es una adivinanza. Retomemos: el que está blanco ve a uno negro que ve a uno blanco que se cree negro y el que está negro ve a uno blanco que ve a uno negro que se cree que está blanco.
- El que está blanco ve que su mano está completamente blanca y el que está negro ve que su mano está completamente negra.
- ¿Qué querés decir?
- Que el que ve que su mano está limpia no se va a lavar y el que la ve sucia sí lo hará
- No es así de simple. Es demasiado fácil. Puedes estar limpio y aún así tener ganas de lavarte. Puedes estar sucio y no tener ganas.
- Podés tener ganas de lavarte incluso si no ves que estás sucio. Podés sentirte sucio, completamente sucio y querer lavarte a cada rato
- Pero eso sería un obsesionado con la limpieza, un deshollinador neurótico.
- Esperá, esperá. ¿Cómo que uno sale negro y el otro blanco? ¿No deberían salir negro los dos?
- Eso tiene truco, ¿deberían salir negro los dos?
- No, basta con que el primero que haya salido por la chimenea haya recogido todo el hollín y el camino está limpio
- ¿Querés decir que el camino para el segundo está todo limpio por eso el primero sale todo negro y el segundo sale todo blanco?
- Demasiado fácil. ¿Para qué plantear una pregunta así para una respuesta tan simple?
- No sé, solo trato de entender
- ¡Tratás de entender! Tratás de entender!
- Bueno, de nuevo. Dos deshollinadores salen de una chimenea. Uno sale completamente negro y el otro completamente blanco. ¿Cuál de los dos se va a lavarse?
- ¿Y si fuese de noche?
- Si fuese de noche, ¿qué?
- Que el blanco podría ver que está blanco, pero no podría ver al negro que tampoco podría verse a sí mismo…
- ¿Pero cómo un deshollinador va a trabajar de noche?
- ¿Y por qué no trabajaría de noche? Si necesitara hacer horas extras, ¿acaso no es libre de trabajar cuando quiera?
- Yo nunca vi un deshollinador en toda mi vida ¿Vos?
- No. Yo tampoco.

Esta gimnasia mental de relaciones de seguimiento entre cosas ampliamente divergentes, a veces contradictorias; esta manía de discutir hasta conseguir lo absurdo, proponiendo preguntas que resuelven las cosas -o no- de manera inesperada, se llama Pil Poul (pimienta) y fue creada en Polonia, en el S. XVI, por el Rabino Jacob Pollak, para estudiar y comprender el Talmud. Las discusiones eran callejeras, en la Feria, como en un Ágora griego.
Por último, los hombres que mantienen este tipo de discusiones son bien pensantes; las mujeres, somos “contestadoras” y “locas”

APG

Orden del Día / 170

•diciembre 11, 2012 • Dejar un comentario

 

«Artaud, poco antes de morir, ha podido realizar la obra hiperlúcida, la obra maestra indiscutible que es su «Van Gogh». El grito de Artaud -como aquel de Eduard Münch- parte «de las cavernas del ser». Para siempre la juventud reconocerá como suya esa bandera calcinada».

André Breton

 

 el suicidado artaud

 

En este maravilloso libro, Antonin Artaud escribe, a partir de la empatía que siente por Van Gogh, un lúcido ensayo en donde aborda, desde la psíquis del genio socialmente alienado,  hasta un escueto recorrido por su arte, que reflejo a partir de los párrafos que transcribo. Celebro, de paso, la acertada traducción de Aldo Pellegrini quien hace a la vez de prologador. Un deleite por donde se lo mire.

 

 

Imagen 2 

«En mi cuadro Café por la noche, intenté expresar que el café es un sitio donde uno puede arruinarse, volverse loco, cometer crímenes. En resumen busqué, mediante contrastes de rosa tenue y rojo sangre y heces de vino, de verde suave Luis XV y Veronés en contraste con verdes amarillentos y verdes blanquecinos duros, todo junto en una atmósfera de horno infernal de azufre pálido, expresar algo así como la potencia tenebrosa de una taberna. Y a pesar de todo eso, asumiendo una apariencia de alegría japonesa unida a la candidez de un Tartarín (…) ¿Qué quiere decir dibujar? ¿Cómo se llega a hacerlo? Es la acción de abrirse paso a través de un invisible muro de hierro que parece interponerse entre lo que se siente y lo que es posible realizar. Cómo hacer para atravesar ese muro, pues de nada sirve golpear fuertemente sobre él; para lograrlo se lo debe corroer lenta y pacientemente con una lima, tal es mi opinión».

Vincent Van Gogh / 8 de septiembre de 1888

 

 

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«Quizás veas ese croquis del jardinero de Daubigny -es de las telas en las que trabajé con más ahínco-, e incluyo un croquis de viejas chozas, y los croquis de dos telas de 30 que representan inmensas extensiones de trigo después de la lluvia (…) El jardín de Daubigny con un primer plano de hierbas verde y rosa. A la izquierda un matorral verde y lila y una cepa de planta con follaje blancuzco. En el centro, un macizo de rosas, a la derecha y vallado, un muro y por encima del muro un nogal de follaje violeta. Sigue un seto de lilas, una fila de redondeados tilos amarillos, la casa en el fondo rosada, con techos de tejas azuladas. Un banco y tres sillas, una figura negra con sombrero amarillo, y en el primer plano un gato negro. Cielo verde pálido».

Vincent Van Gogh /23 de julio de 1890

 

 

«Qué fácil parece escribir así.
¡Y bien! Probadlo entonces, y decidme si no siendo el autor de una tela de Van Gogh, podríais describirla tan simplemente, sucintamente, objetivamente, durablemente, válidamente, sólidamente, opacamente, masivamente, auténticamente y milagrosamente, como en esa breve carta suya. (Pues el criterio del punzón separador no depende de la amplitud ni del crispamiento sino del mero vigor personal del puño.) Por lo tanto, no describiré un cuadro de Van Gogh después de haberlo hecho él, pero diré que Van Gogh es pintor porque recolectó la naturaleza, porque la retranspiró y la hizo sudar, porque salpicó en sus telas, en haces, en monumentales gavillas de color, la secular trituración de elementos, la terrible presión elemental de apóstrofes, estrías, vírgulas, barras que, después de él nadie podrá discutir que formen parte del aspecto natural de las cosas.
Y la barrera de cuantos codeos reprimidos, choques oculares tomados del natural, parpadeos tomados del tema, corrientes luminosas de las fuerzas que trabajan la realidad, han tenido que derribar antes de ser por fin contenidos y como izados hasta la tela y aceptados. No hay fantasmas en los cuadros de Van Gogh, ni visiones ni alucinaciones. Sólo la tórrida verdad de un sol de las dos de la tarde. Una lenta pesadilla genésica poco a poco elucidada. Sin pesadilla y sin efectos. Pero allí está el sufrimiento prenatal. Es el lustre húmedo de un pasto, del tallo en un plano de trigo que está allí listo para la extradición. Y del que la naturaleza un día rendirá cuentas. Como también la sociedad rendirá cuentas de su muerte prematura».

Antonin Artaud / 1947-48

 

 

Orden del Día / 169

•noviembre 27, 2012 • Dejar un comentario

 

APG es fondista y “padece” visión periférica declarada. Las comillas refieren a que siempre se negó a realizar los ejercicios ortópticos correctivos para esta patología, no porque le causara gracia el término sino porque no quería curarse: ella pretendía seguir viendo -y pensando- al mundo periféricamente, es decir, con una amplitud angular de 180°, sin mirar fijamente a nada y siendo capaz de verlo todo; como Federer, Messi, Bruce Lee o Guardiola.
Ser fondista en estas condiciones es un deporte de riesgo (por los continuos tropiezos) y una aventura diaria en la que se encuentran todo tipo de objetos durante el recorrido. El más común es la pelotita de golf, de la que APG llegó a acumular doscientas veintiocho y que vendió al chino del almacén naturista, a un peso con ochenta cada una, para que arriesgase en sus prácticas de principiante.
Salir a fondear es salir de viaje a descubrir lo que pocos pueden ver. Siempre se vuelve con algo: un objeto, una historia. Hoy, por ejemplo, encontró un muerto.

Leer Nunca antes había visto a un muerto

 

 

Orden del Día / 168

•noviembre 21, 2012 • Dejar un comentario

 

Hoy tenía planeado publicar otro texto pero la aparición de un imprevisto -los imprevistos siempre se aparecen intempestivamente y se cuelan- más la conmoción que me provocó, me indujeron a este otro.

Nunca antes había visto a un muerto.


̶

 

- Hay que llamar a la Policía.

Uno le dice al otro. Ambos hombres están con medio cuerpo trepado por sobre la baranda de material mirando hacia abajo, tratando de capturar la imagen en vaivén que aparece y desaparece según el capricho del oleaje de un río denso y picado que golpea su furia contra la escollera. Yo acumulo una hora corriendo: estoy a mitad de recorrido, en un punto impreciso de la Costanera Norte, frente al Aeroparque Jorge Newbery; es miércoles 21 de Noviembre de 2012, 9:45 AM y detengo mi marcha: una mujer se ha quitado la vida.

̶ A la Prefectura -arriesgo-

Voltean. Sus pies retoman la gravedad del suelo; me miran, asienten. Ya somos más de tres y cada vez más. Desde enfrente cruzan en diagonal, entre el tránsito, agentes de seguridad de Aeroparque. Ella flota. Emerge y sumerge. El pudor la mantiene boca abajo para esconder su expresión de derrumbe ante el morbo colectivo que balconea ávido desde arriba. De una camioneta azul oscuro que dice Policía Aeroportuaria bajan, ahora, cuatro oficiales hablando por handy. El fisgoneo imperante fuerza preguntas, improvisa respuestas y aventura hipótesis. Yo respondo “no sé” a la batería de preguntas absurdas dirigidas a mí como si yo fuera un testigo clave o tuviese relación con la mujer. No lo sé. Luego averiguo: un cadáver demora en emerger a la superficie entre 48 y 72 horas, cuando las bacterias ya actuaron produciendo trimetilamina, dióxido de carbono, sulfuro de hidrógeno y metano, que son los gases que provocan la flotación. Pero como la descomposición continúa su proceso, y los gases por su estado físico tienden a subir a la atmósfera, el cuerpo se vuelve a hundir. Este proceso depende del peso corporal y de si se trata de agua dulce o salada. Esta mujer es de contextura mediana; el río es dulce, de sabor barroso; ella lo sabe. Un oficial arroja -arriesga- una soga hacia el cuerpo que difícilmente pueda cumplir con la consigna de tomar el cabo y sujetarlo fuerte a su cintura. Su espalda -joven, blanquecina, cóncava- aparece y desaparece según el vaivén del oleaje desnudando el reverso del corpiño color piel bajo una prenda rosa, y la bombacha -grande, de cintura alta, haciendo juego- que asoma de un pantalón negro. Suficiente. Un helicóptero, ahora, corona nuestras cabezas. Nada puedo hacer yo ni nadie. Pero los “nadies” ya son montones y persisten ahí mientras yo decido retomar la marcha por esta periferia en donde la ciudad se roza con el río. El río que me hizo -que me hace- tan feliz. El río que más allá, por el Delta del Paraná o por los humedales o las islas, supieron honrar Juanele, Mastronardi, Wernicke, Saer, Conti, Manauta. El mismo río que ensuciaron con muerte los vuelos asesinos. El lecho del río que alberga tantas almas, al Flaco, a mi tía Yenny. Este río que, hace 48 o 72 horas, sirvió de alivio a una mujer que ya no pudo, y que un buzo táctico que está siendo transportado por el camión de bomberos que viene a prisa alardeando sirena, en sentido contrario, va a rescatar antes de que el plazo de los gases la vuelva a hundir y los fondos la tornen carroña.

APG©

 

La fotografía es a modo ilustrativo. Es del año 1947 y pertenece al artista Toni Frissell. También ha sido utilizada para la portada de un disco de jazz, de culto: Undercurrent (1962), de Bill Evans y Jim Hall

Queda archivado en el cajón de No Ficción propia, bajo el nombre Nunca antes había visto a un muerto

 

 

Orden del Día / 167

•octubre 29, 2012 • 1 comentario

 

En el mes de Octubre de 2012, un Jurado de dudoso criterio distinguió un texto propio entre otros trescientos cincuenta de autores latinoamericanos, otorgándole el 1er Premio Concurso microrrelatos Revista Archivos del Sur. El mismo fue concebido en cien minuciosas palabras a modo de ejercicio oulipiano.

CÁMARA… ¡ ACCIÓN !

 

Un callejón entubado entre muros de ladrillos raídos. Una atmósfera cenicienta precariamente oxigenada. A esto le sumaste el infaltable y maloliente basural: un tacho de hojalata a medio abrir, una rata, una escalera oxidada que lleva a ningún lado sobre la pared. A la mujer la imaginaste rolliza y la vestiste absurdamente de varieté. En el elástico del portaligas la proveíste de un arma. Inventaste una venganza, le dibujaste una expresión mordaz y le impusiste coraje para gatillar. Un disparo sórdido curvó de espanto a un gato. Anticipaste al cuerpo desplomado un impacto bermellón ineluctable: la revancha satisfecha.

APG

Queda archivado en el cajón de  FICCION ESPROPIAS

bajo el nombre de Cámara… ¡ Acción !

 

 

 
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