Carta abierta a la Dra. Fabiana Palmaghini

CARTA ABIERTA

Estimada Jueza, Dra. Fabiana Palmaghini

De mi consideración,
Esta tarde, mientras estaba en la cola del supermercado aguardando para pagar un yogurt con cereal, escuché el siguiente diálogo entre dos mujeres:

– ¿Viste? Ahora la Jueza llamó a declarar a la prima.
– ¿Qué me contás? Dice que lo asesinaron…
– ¡Sí! Que fue el muchacho de la computadora.

Mediante la simple aplicación de un razonamiento lógico-deductivo, pude inferir que la Jueza a la que hacían referencia era Usted, Doctora; que la prima era yo, y que en cuanto al “muchacho” se trataba del Analista informático Diego Lagomarsino. También pude observar que quienes dialogaban eran dos señoras que, en ese afán por amenguar el tiempo de espera, probablemente, hubiesen exagerado. Luego, mientras caminaba, recibí un SMS que confirmaba que yo había sido citada a declarar.
Le escribo, Sra. Jueza, para decirle que estoy a derecho, a su entera disposición, aún sin haber recibido notificación alguna. Que sí creo firmemente que al Fiscal Alberto Nisman lo asesinaron, que se trató de un magnicidio, que no tengo la menor idea de quién fue y que estoy convencida de que jamás se sabrá. Si usted considera que estos dichos, que provienen de la simple aplicación del razonamiento lógico-deductivo, de la observación aguda y básicamente de pensar, podrían aportar al esclarecimiento de la causa -le reitero- estoy a su entera disposición. Eso sí -bajo esa tesitura- habría que citar a declarar a millones de ciudadanos que piensan como yo, lo cual sería muy engorroso o directamente, impracticable. Preferiría que no desperdiciemos tiempo en desvíos inconducentes. Y no me refiero a “mi” tiempo que es insignificante, sino al suyo, que tiene a su cargo un caso de extrema complejidad. En ese sentido -el de no perder tiempo en investigaciones vanas y en dilapidar recursos- me gustaría contarle que vivo hace más de veinticinco años en un mono-ambiente luminoso de cuarenta metros cuadrados y problemas de filtración en el techo. Que no poseo cuentas bancarias ni aquí ni en el exterior. Mi única tarjeta dice: “COTO, yo te conozco”, y que no estoy en riesgo de profugarme porque mi Pasaporte está vencido y porque, a pesar de todo, amo profundamente este País.
Aprovecho para contarle que recientemente escribí un libro en memoria de mi primo. Que suscribo absolutamente todo le que allí expreso, incluso, si hubiere faltas de ortografía. Que voy a hacer todo lo posible para que le llegue un ejemplar a su despacho. Y si al leerlo, Usted encontrara en su contenido algo trascendente, podría incorporarlo a la causa, cuando usted disponga.

Si al momento de leer esta carta, la citación judicial ya hubiese sido librada, le ruego, por favor, la desestime -a la carta, claro.

La saluda atentamente,
Andrea Paula Garfunkel
Prima de Alberto

*Está permitida su libre difusión, sin alteración del contenido.


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