Llamada Hot

¡Che! Samsung,
¡No sabés lo que me pasó! No te lo vas a poder creer. Escuchá, prestá atención: mantenía una charla telefónica en apariencia normal hasta que el asunto comenzó a tomar temperatura, a calentarse. Cada vez más. Te quiero aclarar que no se trató de un llamado a una de esas líneas del tipo 0600-HOT, pero la cosa quemaba. Lo puedo asegurar porque lo sentí así, con el celular en mi mano, pegado a la oreja. Ardía de un modo vertiginoso, ascendente, que ningún termómetro hubiera podido registrar. Vos sabés, y si no sabés te lo cuento: no soy una persona temerosa, o más bien suscribo el pensamiento de Epicteto: “A lo que hay que tener miedo, es al propio miedo”. Nada más. Pero esta vez era distinto, no se asemejaba a ninguna experiencia vivida. Me aterré de verdad, porque es sabido que a la calentura le sigue -o viene con ella- la inflamación, esa hinchazón que presiona para salir, para ser expulsada, para que el contenido rebalse el continente y explote de una buena vez. Pero antes de que eso ocurriera, la sucesión que te describí transcurría a la par de que la cosa pelaba en mi mano, latía muy próxima a mi boca. ¿Me explico bien? ¿Se entiende de lo que estoy hablando? Temí lo peor. Entonces, cuando percibí que el continente cedía rendido ante la presión interna, solté la cosa y en ese gesto acabé, abrupta, la conversación.

No soy de las que publican selfies o fotografías hot, pero no se me ocurrió otro modo de graficarlo para que creyeras lo que te estoy contando. Tomé la imagen de la deformidad antes de que llegara a estallar, aún a riesgo de que la cuenta sea denunciada por difundir material sensible.

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Una de dos: o bien soy una irresistible femme fatal o el celular Samsung es una peligrosa porquería.
Quiero proponerte algo, a ver qué te parece: vos, Samsung, sos un buen chico y me reponés un equipo como la gente, y yo soy mejor, y te cedo la cosa para que la investigues y procures productos de mejor calidad que no pongan en riesgo a los usuarios. ¿Qué te parece? Creo que es un trato justo.


Ah! No me llames al celu, porque, obvio, ya no tengo. Es cierto que podría comprarme uno o muchos si quisiera (uno de cada color, uno para cada día de la semana, uno para cada amante), porque, ya sabés, hace una década que dejé todo por dedicarme a escribir y, como vivir de la Literatura es un golazo, mi fortuna aumentó exponencialmente. Como te digo, podría comprarme de a montones, en sintonía con este presente próspero y de cambio. Pero te toca hacerte cargo a vos, Samsung. Es lo que corresponde.


Espero tu contacto por DM, así mantenemos el tono intimista. Sí, claro, podés tutearme. Pero no me preguntes si el equipo estaba en garantía porque eso rompería el clima.
Saludos cordiales,
APG