Publididad vs Propaganda

 

 

Sucede muy a menudo el atropello de confundir “Publicidad” con “Propaganda” y es razonable que así suceda ya que ambas se valen de las mismas herramientas para comunicar e idénticos medios para difundir. ¿En qué radica entonces la diferencia? Básicamente en el objetivo: mientras la una tiene como intención vender induciendo al receptor a la compra de un producto o servicio -que puede concretarse o no- a través de una transacción en la que -en la mayoría de los casos- interviene el dinero, la otra procura concientizar a los ciudadanos o a la humanidad toda acerca de prevención y cuidados para tener una mejor calidad de vida, en lo que comunmente se conoce como “avisos de bien público”. Así, por ejemplo, una propaganda puede abordar temas como:

 

Cuidado del medio ambiente

 

 

 

El silencio lastima

 

 

El abuso verbal también es violencia

 

Consecuencias del fumar frente a un niño

 

 

El 80% de asientos para bebé están mal instalados

 

¿Y qué de prestar atención al cruzar la calle?

 

 

120 crías son necesarias para un abrigo de piel  

 

 

 

  Trastornos alimenticios

 

 

 

Cuidemos a los mayores, el 50% de ellos se suicida

 

 

 

 Ahora bien, hay casos que están en discusión como por ejemplo el de la política. Muchos lo consideran propaganda; a mi entender, un candidato es un producto y como tal, es un bien transable -en el estricto sentido de la economía como docrina, que no se mal entienda, ¿no?-. La dignidad de un voto a cambio de un choripán es -acaso- el ejemplo más llano.

 

Me interesa abordar los casos en los que “publicidad” y “propaganda” se unen en campañas mixtas.

 

Una compañia que vende automóviles lanza una campaña para concientizar la inclusión de la actividad física en nuestra rutina promoviendo creativamente la preferencia de una escalera de a pie a otra de tipo mecánica. Un ejemplo claro de Publicidad + Propaganda, en un mismo aviso: si bien la empresa no vende un auto, es probable que de este modo se posicione mejor en la mente del cosumidor.

Hay otros ejemplos, maliciosos, en que las empresas patrocinan avisos de bien público, no para concientizar, sino para sacar alguna ventaja de tipo impositivo o para prevenir futuras demandas en su contra.

El “Fumar en perjudicial para la salud”, de las tabacaleras; el “Beber con moderación”, o el promover el juego responsable con el slogan “Quien no puede parar, no puede jugar”, nueva campaña del grupo Codere son, más que anuncios para resguardarnos, mecanismos para protegerse ellos.

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Una respuesta to “Publididad vs Propaganda”

  1. es cierto su respuesta….su respuesta a las perjudiciones de nustra vida me sirve mucho para mi trabajo pero quisiera saber ¿que tipo de niño construyen las propagandas?muchas gracias

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