Intermezzo III

No había sido un encuentro pautado con antelación pero sabía fehacientemente que había altas probabilidades de que el cruce se sucediera en una noche en la que ambos coincidíamos en un mismo evento. Finalmente, la ocurrencia del siniestro nos descubrió frente a frente en algo que se prolongó hasta bien entrada la madrugada en una mesa de café. Fue ese el momento en que el prestigioso escritor que tanto admiramos me dice:
“¿Y piba, para cuándo el libro de unpluggeds?; en este país publica cualquiera”
Sin detenerme en dilucidar si se trataba de un comentario irónico refiriéndose a su persona o una justedad para conmigo, sólo atiné a expulsar una carcajada de esas del tipo de caricatura con globo onomatopéyico porque, fuere cual fuere el sentido en el que me lo haya dicho, no dejaba de ser una excelente broma. Cerré la carcajada bajando la cabeza hacia el líquido en remolino que aún giraba en la taza en donde hacía sólo unos minutos había estado revolviendo con pulso nervioso, y quedé abstraída pensando en que si Omar pudo haber compartido un vagón de subte de la Línea D con Kafka, porqué no podría estar sucediéndome eso a mí.
APG©
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