Orden del Día / 116

 

 

 

En este fragmento, una sinopsis del film clásico Casablanca, en boca  de Giménez, el protagonista de Cuentas pendientes, última novela de Martín Kohan, recientemente editada por Anagrama.

 

“Es la historia de una mina que anda con dos tipos a la vez; uno es el novio, el novio o el marido, no se entiende bien, pero el tipo está de viaje y entonces ella ni lerda ni perezosa se las arregla para enredarse con otro que ni sabe en la que se está metiendo. Pasan unos días de romance nada menos que en París, que es la ciudad de los romances. Mucho beso y mucho abrazo, mucha risita de a dos. Hasta que pasa lo que pasa: las filas victoriosas del ejército alemán se imponen en Francia y se apoderan de la capital. Estos dos tienen que irse: se fugan como ratas. Se van a ir en tren, prontito y a cualquier parte. Pero el tipo la espera a la mina en el andén de la estación, y la mina no aparece. Es todo un quilombo: llueve, hay gente apurada por todas partes. El tipo espera, espera, espera, y la mina no aparece. Cosa de minas, piensa el tipo; se sube al tren y se va. Se va lejos, a otro país, a empezar una vida nueva en una ciudad ignota. Monta un cabarulo: un boliche de timba, chupi y buen levante. Le va muy bien, la junta con pala. Hasta que una noche, cuando menos se lo espera, aparece ella. La mina, sí: la que lo clavó en la estación de tren. Se borró esa noche y ahora se le aparece acá, en el boliche que él montó. Pero la muy perra no viene sola: viene con el novio. El novio, el marido, ¡lo trae al bar! ¡Al bar que maneja el fato! El pobre cornudo no se entera de nada; se sienta a tomar algo y a hacer el papel de gil. Un gil a cuadros, una víctima de esa perra. El otro cuando la ve se cabrea, pero no le puede pedir explicaciones en semejante situación. Se las pide alguna otra noche, noche larga, solos los dos ahí en el bar. Me dejaste de dorapa, hija de puta, y me caés con otro ñato. Qué pronto encontraste consuelo. La mina explica, como explican siempre: «No es lo que vos pensás.» Le dice que al otro tipo no se lo buscó después, que lo tenía de antes, nada más que se había ido de viaje y como no volvía y no volvía ella pensó que se había muerto. Fue entonces cuando se enganchó con él, ¡no quiso cagar a nadie! Al otro lo dio por muerto, lo dio por perdido. Hasta que un día volvió. Sorpresa total, baldazo de agua fría. Volvió el marido justo la noche en que ella tenía que ir a la estación de tren para rajarse de París porque iban perdiendo la guerra. Volvió el marido y ella tuvo que pegar el faltazo. Así fue como pasaron las cosas: así tal cual como ella se lo cuenta. Entonces el asunto es que ahora están los dos y ella tiene que elegir con cuál se queda. Elige al galán y lo cuelga al marido, que es medio pescado. Claro que el galán es galán, pero no boludo. No se va a dejar joder dos veces. A la mina le dice que sí, que está todo bien. Que la quiere, que van a estar juntos. Pero en la última escena, una escena en un aeropuerto, la fleta con el marido y se la saca prontito de encima. La mina se pone mal y le cae una lagrimita, ¡lágrima de cocodrilo! Lo hubieras pensado antes, hija de puta. El galán la deja ir y se queda con su amigo el prefecto. Un tipo macanudo: trabaja para los alemanes y en lo suyo es muy eficiente. Suena la música. Fin.”

 

Anuncios

~ por APG en marzo 12, 2010.

Una respuesta to “Orden del Día / 116”

  1. Ohhhh Martín, una sinopsis maldita de un obra de arte!

    Saludos, Ernesto Ugarte.

    http://ernestougarte.blogspot.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s