Orden del Día / 103

 

 

 

Se juntan el hábitat ideal en el que desde hace muchos años solemos pasar largos periodos (Valeria del Mar) y la reciente aparición en España de Hablar de mí, otra antología de narradores argentinos. Escribimos un nuevo unplugged, soberbio para alimentar a las fieras -como diría un amigo fantasma-, y con el consabido riesgo que implica la Literatura del yo al servicio del morbo colectivo -como nos advirtiera otro amigo escritor-.

Este nuevo texto tiene como eje nuestra condición de adictos y se estructura en varios relatos provocados -justamente- por esa adicción. Lo llamamos La vida al trote y posteamos primero el prólogo, luego el resto.

 

Km 0
Todo corredor avezado -y más aún, el corredor de fondo- conoce a la perfección de tiempos y distancias sin necesidad de tecnologías en medición o de estar familiarizado con el entorno. Pienso en la antigua concepción judía del tiempo: como intervalos o latidos (reghá), o en la definición estoica de Filón: “el tiempo es un intervalo determinado por el movimiento”. Las únicas herramientas de que dispone el fondista son su reghá y su movimiento y eso le basta para saber, en un punto aleatorio del trayecto -suponiendo que se encuentre corriendo, ¿no?-, cuánto lleva andado, medido en tiempo y en distancia. Por esa misma razón, no me resulta nada difícil trazar recorridos en cada lugar al que arribo.
Hace muchos, muchos años -tal vez quince- supe que la línea de playa, a veces sinuosa, a veces recta, que hilvana los balnearios de Cariló (desde el extremo Sur en donde hoy está el alquiler de cuatriciclos), Valeria del Mar, Ostende y Pinamar (al otro extremo, Norte, en donde hoy esta el parador El más allá y desde donde parten las travesías de camionetas 4X4 hacia los médanos gigantes que los corredores avezados recorremos tracción a sangre), tiene una longitud de 16 km, distancia óptima para la corrida diaria. También sé que el muelle de pescadores que separa Pinamar de Ostende, es a la vez punto medio de toda esa extensión, y punto de partida desde donde decido, una y otra vez, hacia qué extremo correr, ida y vuelta, dependiendo de la dirección del viento. Son unos pocos segundos previos para analizar las condiciones climáticas y así decidir si rompe-viento, si manga larga o corta; guantes, sí; guantes, no, y en qué sentido arrancar, prefiriendo el viento en contra para la ida. Sea cual fuere la elección, siempre hay una historia que sucede en el transcurso, que surge estimulada por la generación de endorfinas (adicción manifiesta), que se escribe en movimiento y que se pierde en gran medida al intentar materializarla. Los relatos que siguen reúnen -sin conseguir definir si es a favor o en contra-el saldo de todo aquello.

APG©

Queda archivado en Ficciones propias en Antologías como La vida al trote

 

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~ por APG en diciembre 13, 2009.

Una respuesta to “Orden del Día / 103”

  1. te interesearia ver algunos de mis trabajos? A donde te los puedo enviar?

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