Orden del Día / 82

 

Si nos abstraemos y pensamos al nuevo libro de Oliverio Coelho en función de su título: Parte doméstico, las interpretaciones viables son muchas valiéndonos de la diversidad de significados que nos brinda el lenguaje y ninguno de ellos resulta excluyente para el caso que nos convoca, es decir que conviven -en el contenido del libro- todos a la vez.

 

Veamos Parte como quien deja un lugar para ir hacia otro, como quien abandona lo estático para moverse y correrse de lugar. Partir, ésto se ve continuamente en los nueve relatos que incluye este libro, en los que Coelho se sitúa “geográficamente” en lo cotidiano, en lo doméstico para partir, dejando atrás esa rutindad, hacia el lugar del misterio intrínseco en las relaciones humanas, hacia la rareza, lo metafísico, lo marginal: el desvío de lo ordinario, la deformidad e incluso, el encierro, el cautiverio y la imposibilidad misma de partir.

 

Supongamos ahora que Parte es un fragmento de un todo. El libro se estructura en tres partes de tres cuentos cada una, que son -efectivamente- porciones con un mismo hilo conductor. Para la construcción de hábitats, Coelho se vale de escasa utilería: una habitación, una mesa ovalada, un espejo, una ventana, vecinos, una escalera o ascensor; como en una obra de bajo presupuesto en la que sólo el autor avezado, apelando a su ingenio consigue contrarrestar la escasez de recursos. Y Coelho lo logra; esa finitud autoimpuesta, más que amedrentarlo, exacerba -gracias a la bravura de su prosa- la barbarie en sus relatos que manifiestan siempre, fragmentos de vidas de personajes casi siempre marginales.

 

¿Qué pasaría ahora, si tomamos a Parte doméstico como lo que a primera vista remite? Como el reporte, el informe de lo hogareño, de lo familiar. Un entorno apacible para denotar la asimetría en las relaciones humanas, la manipulación, el abuso, las imágenes de sexo explícito, la incomunicación; en definitiva la alienación y el solipsismo del hombre.

 

Es difícil extraer párrafos sobresalientes de este libro pues en su conjunto es tan contundente y compacto de certeza que resulta casi imposible de disgregar. Nos valemos entonces de nuestro gusto -acaso perverso- de un par de escenas de sexo explícito, para ilustrar cómo Coelho consigue con justedad cautivar al lector en una prosa personalísima y certera.

 

Ella se incorpora sobre él y alzando sus brazos se quita la camisa y quedan temblando sus tetas blancuzcas, elásticas, de pezones glotones y puntiagudos que de inmediato se pellizca, como si los enroscara, con la yema del índice y el anular. Se inclina y apretando con fuerza los senos los apunta hacia Severino. Despacio, se los cede, los amolda a su boca impaciente. Antes de sobar, él siente que algo le interrumpe la respiración, todo su cuerpo está tieso, como atragantado, y tiene la impresión de que en cualquier momento su interior, esa masa fangosa de órganos y carne indefensa, va a estallar, tal vez rajar la envoltura de piel, nudos y sangre. Extrañado, mantiene en la boca la punta maciza de un seno; percibe el sudor que le recorre el cuello, el sabor de su cabellera volcada y arenosa. Entreabriendo los párpados descubre en ella un gesto conciso: suave excitación, boca abierta y lengua como de perro maniatada entre los dientes. Levanta la cabeza, aparta la boca del pezón, y entre la concavidad de los senos sueltos ve, lejos, un vientre blando y palpitante, una pollera plegada sobre caderas fuertes, y más allá una roncha negra hacia la que enseguida se apura en estirar la mano. Palpa lo que ahora comprende es el bello encallecido de todos los sexos, y hunde los dedos en una oquedad espesa, de bordes tiernizados, que parece aspirarlo y en la que de pronto siente las yemas adormecidas. Una mano que evidentemente no puede ser suya se posa en su muñeca y presiona para empujar los dedos que enseguida resbalan por esa materia indefinible, fundida por un claro raro.
Pág. 161-162

 

Entró en Sun Woo despacio. Franqueó el vello tupido y enseguida sintió un estuario de pliegues que se amoldaban a su sexo y propiciaban un deslizamiento soberbio. Ella acompañó la faena con gemidos agudos y el espinazo crispado en ondulaciones que se extendían a sus senos pequeños. Tras cada orgasmo, los gemidos en vez de menguar se intensificaban, y aunque Elías se consideraba un fondista capaz de aguantar la intensidad de cualquier mujer, después de una hora incentivó la descarga de placer. De inmediato, Sun Woo descendió del mármol, se arrodilló tiritando, aseó el glande con la lengua y acarició los testículos suavemente. Él volvió a excitarse observando los pies minúsculos y ásperos que parecían querer acompañar o celebrar, en el movimiento mínimo de los dedos, cada puntada de su nueva erección.
Pág. 178

 

La incomunicación, la perversión, el exhibicionismo, el incesto, la soledad, lo siniestro, el abuso, la esclavitud, la frustración, en definitiva la oscuridad de la miseria humana y los recovecos de la psiquis se reportan, en medio de atmósferas de tensión, en el último libro de Oliverio Coelho. Parte doméstico es de esos textos que uno -acaso por empatía- no quiere dejar de leer.

 

APG©

Queda archivado en Las no reseñas

Anuncios

~ por APG en agosto 24, 2009.

4 comentarios to “Orden del Día / 82”

  1. desde ya que el vello de esa zona es siempre bello, pero… ¿está escrito así, con b larga?

  2. Nuestra rasura nos hizo pifiar.

    Ya está corregido.

    Gracias Carlos

  3. qué buena reseña! el jueves repetimos la entrevista a Coelho -presentó Parte Doméstico!
    saludos.

  4. […] radio, y en blog. También nos enteramos que su estilo salta al cine. De ahora en más lo llamaré Oliver […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s