Orden del Día / 62

Supusimos que ya había culminado la llegada de copetes a nuestra redacción pero -como es costumbre- nos equivocamos. Un lujo más que nos damos.
Antes de Kohan, solíamos escribir casi compulsivamente; tras acceder a sus clases y, sobretodo, a sus lecturas, adquirimos el hábito de pensar antes de sentarnos a escribir, de pensar mientras escribimos y de quedarnos pensando, aun habiendo terminado con la escritura.

Martín Kohan, luego de leer Necrológica de una relación, dijo:

“Una nota de pesadumbre cae sobre el relato, a poco de empezar o antes aun de que empiece: es la palabra “necrológica”, sellada en el título. Claro que luego, en el desarrollo de la narración, hay un amor que se insinúa, que surge, que transcurre, que se asienta. ¿Dónde rastrear, entonces, el sentido de desenlace funerario que desde el título se anticipa? Antes que nada, en un detalle retórico: que el cuento no está en tercera, aunque parezca, ni tampoco en primera, aunque haya una primera; sino en segunda persona.”

Pensar, siempre es un buen hábito y la lucidez nos puede, es nuestra debilidad.

Gracias, Martín

APG

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~ por APG en mayo 30, 2009.

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