Ruleta
Que se trataba de un juego de azar; que si accedía a esa apuesta, la probabilidad de acierto era de una en seis; que no se reconocía como un hombre afortunado en el juego; que era a todo o nada: una cuestión lúdica de vida o muerte… Todo eso lo sabía el difunto, desde antes de jalar el gatillo sobre su sien.
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Redondo!
Milena dijo esto en abril 13, 2010 a 10:11 pm